Saltar al contenido

Consuelo

Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Mateo 11:28-30Reina-Valera 1909

Descanso con un maestro manso

Temas: ConsueloDescansoHumildad

Reflexión

Jesús habla a personas que trabajan mucho y llevan cargas. No les pide que demuestren que sus cargas merecen su atención antes de acercarse a él. La invitación comienza con ir a él, no con tenerlo todo en orden. Esto importa cuando sentimos la tentación de convertir el descanso en otra tarea que cumplir. El pasaje nos permite reconocer el cansancio sin hacer de él toda nuestra identidad, y pone a nuestro alcance el primer paso: volvernos hacia quien nos invita.

La invitación incluye también un yugo y un llamado a aprender. Jesús no presenta el descanso como una manera de escapar de toda responsabilidad. Describe una forma de estar con él en la que el descanso va unido al aprendizaje de su carácter. Dice de sí mismo que es manso y humilde de corazón. Esas palabras orientan nuestra manera de escuchar el llamado: no como una exigencia de volvernos admirables, sino como una invitación a escuchar y seguir. No necesitamos fingir que las responsabilidades que tenemos por delante no pesan para tomar en serio sus palabras.

Algunas cargas permanecen cuando termina un momento de quietud. Este pasaje no nos da un plazo para que desaparezcan, y no necesitamos inventar uno. En cambio, dirige nuestra atención a la clase de maestro que Jesús dice ser y al descanso que ofrece para el alma. Hoy podemos detenernos el tiempo suficiente para presentarle con sinceridad nuestro trabajo y después preguntarnos qué podría significar aprender de la mansedumbre en lugar de dejarnos llevar por la prisa. Una pausa breve no puede resolverlo todo; puede abrir espacio para responder a su invitación.

Contexto

Génesis 2:2–3 describe a Dios descansando después de la obra de la creación y bendiciendo el séptimo día.

Salmo 62:5–8 llama a las personas a confiar en Dios y a derramar su corazón delante de él, y lo llama refugio.

Llévalo contigo hoy

Dedica hoy dos minutos de quietud a releer el pasaje y prestar atención a las palabras que Jesús usa para describirse a sí mismo.

Oración

Jesús, enséñanos a acercarnos a ti con sinceridad y a aprender de tu mansedumbre y humildad. Ayúdanos a afrontar las responsabilidades de hoy sin convertir el descanso en otra carga. Amén.

¿Cómo te habló la lectura de hoy?

Las respuestas se cuentan de forma anónima en este dispositivo.

Guardar en favoritos

Inicia sesión para guardar favoritos en todos tus dispositivos.


Recibe el devocional por correo

Un correo breve en tu idioma, a la hora que elijas. Cancela con un clic.

Nunca compartimos tu dirección. Confirma por correo para empezar.

Mostrar comentarios (0)Ocultar comentarios

Comentarios (0)

Comentarios en Español

Inicia sesión con una cuenta verificada para comentar.

Iniciar sesión

Los comentarios se revisan automáticamente antes de aparecer, y la revisión automática puede cometer errores. Reporta cualquier cosa que no debería estar aquí.

Todavía no hay comentarios. Sé la primera persona en compartir una breve reflexión.