Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
Visibles sin tener que impresionar
Reflexión
Jesús se dirige a quienes lo escuchan con un nombre que quizá no habrían elegido para sí mismos: luz. La imagen de una ciudad sobre un monte hace difícil mantener ese nombre en privado. Una ciudad no es una sola ventana ni una sola persona; lo que se ve es el lugar entero. Esto nos ayuda a escuchar el versículo como algo más que una exigencia de impresionar a los demás. Jesús habla de una presencia compartida que puede verse, no de una competencia por ver quién brilla más.
Estar a la vista puede resultar incómodo. Tal vez prefiramos guardar silencio sobre nuestras convicciones, o temamos que otros noten nuestras contradicciones antes de advertir algo bueno. El versículo no nos pide afirmar que no tenemos sombras. Nos invita a considerar qué hacen visibles nuestras decisiones cotidianas. Podemos ofrecer una palabra sincera, escuchar con paciencia o hacer un gesto amable sin anunciarlo, sin convertir a otra persona en público de nuestra virtud. Podemos tomar en serio la imagen sin colocarnos en el centro de ella.
Hay una diferencia entre escondernos y descansar, entre ser humildes y borrarnos a nosotros mismos. La imagen de la ciudad no exige que actuemos para los demás a cada hora del día. Sí nos pide prestar atención al lugar que ya ocupamos entre otras personas. ¿Qué podría encontrar alguien en nuestra manera de escuchar, hablar o compartir responsabilidades hoy? No tenemos que controlar cada impresión que causamos. Podemos elegir un solo gesto honesto y generoso allí donde ya estamos, y dejar que su significado sea más grande que nuestra necesidad de ser vistos.
Contexto
Mateo 5:14–16 continúa la imagen de la ciudad con una lámpara colocada donde da luz, y relaciona las buenas obras visibles con la gloria dada al Padre.
En Juan 8:12, Jesús también se identifica como la luz del mundo y habla de la luz de la vida para quienes lo siguen.
Llévalo contigo hoy
En una conversación de hoy, presta toda tu atención antes de responder.
Oración
Jesús, ayúdanos a vivir con apertura y humildad. Enséñanos a prestar atención a quienes nos rodean y a elegir una bondad sincera sin buscar aplausos. Amén.
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